|
Una Historia de Dudosa Alegría
(a Jorge Teillier en un bar de Matucana)
Llueve desde el poniente en Santiago
cae bajo mi camisa la sombra de un transeúnte
y mi rostro entristece a la tarde.
Ebrio y noctámbulo convoco a Jorge Teillier
para inventarnos otras historias de dudosa
alegría.
Vamos a la deriva ex profeso
en forma unánime extraviamos
el último diálogo sensato
frunciendo el ceño
como si nada de lo que ocurriera
pareciera asombrarnos
como si no perteneciéramos a este planeta.
No culpamos al destino de la suma total
de nuestros errores
haber dicho adiós tantas veces
para quedarnos con nuestras penas
en el mismo lugar del fracaso.
Cada día tenemos más de sesenta años
y la parsimonia envejece nuestros gestos,
viciosamente existimos
en el silencio de este vino
debajo de cada puente del Mapocho
para escuchar las conversaciones de su
primeros habitantes.
La noche nos ha prohibido seguir existiendo.
De: El Amor se Declara Culpable
|